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¡Guau!

junio 16, 2007

No les pongo nombre a los candidatos (o etiquetas en este blog) hasta que se definen. Ayer por fin conocí (messengerísticamente) al candidato a pez. Y resultó que no es un pez de río, de esos que se pescan a caña. No, es un gran atún de almadraba. La pesca va a requerir mucha fuerza bruta. Le he bautizado, al atún, como Superman.

Su primera gran azaña ha sido la de aparecer en mis sueños. Ha logrado un paréntesis en mis pesadillas sangrientas (debería dejar de ver series truculentas) y se ha plantado allí, poderoso. A causado una chispa en mi cerebro, adormecido por la rutina y el adocenamiento.

Ayer apareció su ventanita en mi PC, y tras unas pocas líneas, me dio un coletazo en la cara. No es de los que pierden el tiempo. Me preguntó qué busco en el Match, y a la respuesta de “lo mismo que tu, supongo”, respondió que acaba de terminar una relación, y que no quería nada que se parezca a eso.

Aguanto el tipo, y sigo con la conversación fluida, sin pausas que pudieran de delatar desilusión. Unas pocas frases más, y me lanza el segundo golpe a la barbilla: resulta que a parte del Match, está suscrito a otra página de más Voltios, el Adult Friend Finder. Para encajar esto si que necesité unos milisegundos, pero creo modestamente que lo hice bastante bien.

Me preguntó si me asustaba, a lo que contesté con un “No, ¿por que?”, que pareció sorprenderle y al mismo tiempo darle un poco de miedo a él. Parece que me he ganado el derecho a sparring.

¿Que pasaba por mi cabeza? Primero una desilusión del tipo (Dios, pero es que no hay nadie normal, ¿es que nunca voy a encontrar a nadie?).  Pero otra idea se fue abriendo paso poco a poco.

Yo no busco a nadie normal, ni fácil. Yo no pesco truchas, a mi me gusta pescar atunes. Los atunes escasean, y acaba de entrar uno en mi almadraba. No habrá cita atolondrada dentro de unos pocos días, será una pesca larga y agotadora que nos llevará más allá del verano. Y no tengo prisa, porque me temo que lo mejor de todo esto será la pesca.

¡Ah!, mi sueño. Él tenía novia y la engañaba conmigo. El escenario era un lugar con cuatro duchas, y parece que la tercera era la que compartían Superman y su novia. En la segunda, nos encontrábamos nosotros dos. En el aire había engaño, sensualidad y… felicidad. He sido feliz en mi sueño. El superyo ha entrado a fastidiar el guión, y entonces Superman me dice en el sueño que va a dejar a su novia para quedarse conmigo. Ya hasta en los sueños se imponen los finales edulcarados tipo Hollywood.

Yo me quedo con la escena de la ducha…

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Qué bonito ser voluble

junio 14, 2007

Sin duda ninguna es una gran liberación esta de conocerse a una misma. Ahora los dramas lo son un poco menos, porque hasta en los momento más patéticos en los que soy poseída por Escarlata O’hara, soy consciente de que ningún estado de ánimo ni ninguna decisión firme son duraderos.

Tras la cita con el teleñeco pensé que lo del Match no podía traerme más que bulimia y consumismo desenfrenado. Pero un par de días después me doy un paseo virtual por las nuevas coincidencias y me encuentro con un candidato de lo más apetecible: guapo en la medida justa, inteligente en apariencia y contenido. Sobre todo, contenido. Así que me he animado y le he mandado un correo:

¿te ganas la vida con las palabras? Que suerte, los demás las utilizamos por hobby.

Aunque siendo profesor (deduzco), supongo que la reducidad gama de palabras que sacas a pasear cada mañana no será suficiente para la autorealización.

Me ha gustado tu perfil porqué…
1. es breve
2. sales muy mono en la foto
3…

Vale, tú hubieras escrito algo mejor, pero en a mí en estos momentos me llega poca sangre a la cabeza Tengo una sobredosis de picotas flotando en mi estómago, siento hasta las olas, así que esta parte de mi anatomía tiene prioridad frente al cerebro en cuanto al torrente sanguíneo.

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Apachabarse

junio 14, 2007

Una de mis más tiernas diversiones consiste en buscar en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua palabras que usa mi madre y nadie más. Son un reducto, sorprendentemente amplio, del lenguaje español que sólo parece tener significado en mi familia. La diversión me la provoca el hecho de que casi todas estén en el diccionario, a veces ligeramente deformadas.

Todas esas palabras son imprescindibles para mí, ya que no tienen un sinónimo en “castellano vulgar” que describa ese trocito de realidad. Si olvido la palabra, desaparecerá un trozo del mundo, puesto que ya no podré pensarlo.

Hoy me ha venido a la cabeza el verbo “apachabarse”:ponerse muy cómodo sobre cualquier superficie, a poder ser, en el sofá, desplegando el cuerpo humano en actitud de descanso completo y al mismo tiempo, indicando el dominio absoluto sobre la superficie. O sofá.

La definición es mía, porque esta palabra no existe según el DRAE. Buscando posibles deformaciones probé “pachabar”, y tampoco venía, pero entonces se me ocurrió el origen de la palabra: a-pacha-barse: ponerse como un pachá! Vamos, si Noam Chosky conociera a mi madre se le caería la baba.

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La noche me confunde

junio 12, 2007

Y es que el viernes pasado quedé con un candidato del Match, y la verdad, cinco cañas más tarde, hasta me planteé darle una oportunidad. Me vi paseando de su mano, me imaginé un acompañante fiel al cine, un buen masaje de espalda. Incluso pensé en limpiar la casa a fondo.

Sólo fue un espejismo propio de esta travesía por el desierto, porque hoy requedé y a los cinco minutos ya tenía la cabeza full steem buscando una escapatoria. El susodicho llegó con la cabeza pelada (se lo había cortado el mismo), con un caminar extraño, tambaleante (¿ómo es que no lo noté la otra noche?) y sobre todo llegó MEDIA-HORA-TARDE. Uff. Durante dos interminables horas vi como se iba transformando, minuto a minuto en un teleñeco, con su vocecita, sus movimientos sincopados y su conversación patosa. No sé, como si se hubiera quitado una faja y de repente se expandiera en todo su ser…de…cateto.

Con una excusa dificilmente creible, inicié mi retirada nada sutil. Se empeñó en acompañarme a la boca del metro y mientras bajaba las escaleras me dio la sensación de que vigilaba desde arriba para comprobar que me metía allí. He de reconocer que se me pasó por la cabeza salir por otra boca para acercarme hasta la FNAC a por un libro reconfortante.

Pero en estas situaciones sale el nazareno que llevas dentro: cargas con resignación la cruz de la soledad camino a casa. Sientes las gotitas de sangre en la frente causadas por la corona de amores pasados. Las llagas escuecen al pasar junto al puesto de helados y piensas casi simultaneamente en comprar el helado de chocolate más grande del mundo y en empezar una dieta radical que te lleve a un estado de inanición que mate las demás pulsiones de la vida.

¿Es que no hay esperanza? Si ni siquiera puedo pensar en una vejez rodeada de gatos, que soy alérgica al pelo…

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Match.com

mayo 28, 2007

Hace mucho, mucho tiempo, por lo menos dos meses, me apunté al Match. Estaba aburrida y deprimida, recién cumplidos los treinta y tres. MUY deprimida. Pensé que un fitrado racional y globalizado sería una buena opción para encontrar a mi media naranja.

Tras una euforia inicial en la que mi buzón de correo estallaba llenito con más de cien candidaturas bajé a la terrible realidad. Era gente con la que en la vida real, jamás hubiera cruzado dos palabras. La selección natural, la biología y la estructura acebollada de capas sociales nos hubiera evitado esa pérdida de tiempo.

Ahora, pérdida la esperanza de encontrar a ese alguien tan anormal como yo, disfruto el Match de otra manera. Como etóloga, es decir, estudiosa de los modelos de conducta animal, especialmente en su hábitat natural.